Templo en pleno corazón de París concebido inicialmente por Napoleón como “Templo de la Gloria” para sus ejércitos: un perípteros corintio de 52 columnas a la manera del Partenón pero con podio romano. Tras la caída del Imperio se reconvirtió en iglesia católica dedicada a Santa María Magdalena. Su fachada occidental cierra la perspectiva de la rue Royale frente a la plaza de la Concordia, y su interior abovedado contradice el aspecto exterior puramente templario. Ejemplo de manual de la “vuelta a la antigüedad” del neoclasicismo imperial.